DE LUCIDOS Y ATORMENTADOS Marzo 2007
DE LÚCIDOS Y ATORMENTADOS
Dark Library
En ésta sección presentaremos obra literaria, obra plástica y cine independiente o no-comercial. Trataremos también, de dar la ubicación de los materiales, preferentemente en aquellos lugares en donde se puedan acceder de manera libre y gratuita o de adquisición a bajo costo.
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Uno de nuestros autores preferidos es el escritor mexicano José Revueltas con quien iniciamos esta sección y de quien tomamos prestado el nombre de una de sus novelas para nuestra publicación: El Luto Humano (1943). De igual manera, esta sección lleva el nombre de una entrevista que fue publicada el 16 de abril de 1972 por el periódico Excélsior. Podría decirse que este fanzine rinde homenaje a ese endemoniado de José Revueltas… al mexicano maldito que todos llevamos dentro.
Dark Library
En ésta sección presentaremos obra literaria, obra plástica y cine independiente o no-comercial. Trataremos también, de dar la ubicación de los materiales, preferentemente en aquellos lugares en donde se puedan acceder de manera libre y gratuita o de adquisición a bajo costo.
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Uno de nuestros autores preferidos es el escritor mexicano José Revueltas con quien iniciamos esta sección y de quien tomamos prestado el nombre de una de sus novelas para nuestra publicación: El Luto Humano (1943). De igual manera, esta sección lleva el nombre de una entrevista que fue publicada el 16 de abril de 1972 por el periódico Excélsior. Podría decirse que este fanzine rinde homenaje a ese endemoniado de José Revueltas… al mexicano maldito que todos llevamos dentro.
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EL LUTO HUMANO: UNA VISIÓN ESTÉTICA DE LA MUERTE.[1]
René Correa
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Solamente yo busco,
Recuerdo a nuestros amigos.
¿Acaso vendrán una vez más,
acaso volverán a vivir?
Sólo una vez perecemos,
Sólo una vez aquí en la tierra.[2]
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Recuerdo a nuestros amigos.
¿Acaso vendrán una vez más,
acaso volverán a vivir?
Sólo una vez perecemos,
Sólo una vez aquí en la tierra.[2]
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La muerte: acontecimiento, región, espacio, tiempo, lo desconocido.
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José Revueltas la concretización humana de la mezcla entre lo apolíneo y lo dionisiaco, crítico incansable de su circunstancia, eterno sufridor del peso de la muerte, ya que él mismo padeció el cambio que en el imaginario colectivo se percibe cuando ésta, inevitablemente, se lleva a un gran personaje que no fue apreciado debidamente en vida y sólo cuando se encuentran en la región a la cual todos llegaremos, toman un valor. La muerte como conciencia.
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José Revueltas la concretización humana de la mezcla entre lo apolíneo y lo dionisiaco, crítico incansable de su circunstancia, eterno sufridor del peso de la muerte, ya que él mismo padeció el cambio que en el imaginario colectivo se percibe cuando ésta, inevitablemente, se lleva a un gran personaje que no fue apreciado debidamente en vida y sólo cuando se encuentran en la región a la cual todos llegaremos, toman un valor. La muerte como conciencia.
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Su novela El luto humano (1943), la cual se desarrolla en el sistema de riego de Araujo, en Nuevo León, donde Revueltas organizó algunas huelgas, emplea procedimientos estilísticos innovadores para la época y anticipa problemas filosóficos y formales que después aparecerán en obras como: El laberinto de la soledad de Octavio Paz y Pedro Páramo de Juan Rulfo. Por otro lado, como es propio de Revueltas, nos muestra la problemática de un sector de la sociedad que se debate entre el apego a la tierra y la sobre vivencia.
Su novela El luto humano (1943), la cual se desarrolla en el sistema de riego de Araujo, en Nuevo León, donde Revueltas organizó algunas huelgas, emplea procedimientos estilísticos innovadores para la época y anticipa problemas filosóficos y formales que después aparecerán en obras como: El laberinto de la soledad de Octavio Paz y Pedro Páramo de Juan Rulfo. Por otro lado, como es propio de Revueltas, nos muestra la problemática de un sector de la sociedad que se debate entre el apego a la tierra y la sobre vivencia.
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Un cura cristero, un asesino a sueldo, tres miserables matrimonios formados por campesinos humildes, una niña que muere y la tierra inhóspita de la historia del México revolucionario. En su novela Revueltas traza una situación límite donde las pasiones se entrecruzan hasta que las tierras yermas se inundan, por la furia de un río incontenible, acabando así con la vida de la región incluyendo en su desbordante paso tanto a animales, plantas y humanos y, entre estos, a los cristeros, los cuales se vieron abandonados por su Dios y por su iglesia.
Cada uno de ellos va al encuentro de su muerte con obstinación y el autor condensa en ellos, con feroz destreza, su visión de la desesperada violencia mexicana, que enluta aquí todos los lazos humanos.
Un cura cristero, un asesino a sueldo, tres miserables matrimonios formados por campesinos humildes, una niña que muere y la tierra inhóspita de la historia del México revolucionario. En su novela Revueltas traza una situación límite donde las pasiones se entrecruzan hasta que las tierras yermas se inundan, por la furia de un río incontenible, acabando así con la vida de la región incluyendo en su desbordante paso tanto a animales, plantas y humanos y, entre estos, a los cristeros, los cuales se vieron abandonados por su Dios y por su iglesia.
Cada uno de ellos va al encuentro de su muerte con obstinación y el autor condensa en ellos, con feroz destreza, su visión de la desesperada violencia mexicana, que enluta aquí todos los lazos humanos.
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Revueltas, como notara Leopoldo Zea, era un “endemoniado”. Una especie de escritor comunista maldito, con la sensibilidad erudita del escritor racionalista y científico que sabe leer el mundo y la verdad histórica, impregnada por la convicción de la “inutilidad intrínseca de la vida”, la monstruosidad de todos los seres humanos, y la ausencia de un destino.
El luto humano, dibuja un drama profundo, que no está en la trama y los personajes, a pesar de que sus historias son en verdad dramáticas, sino en las estrategias literarias empleadas por Revueltas, la disposición de los elementos y las técnicas que sirven al escritor para encontrar la forma adecuada de comunicar una realidad extra literaria y cada vez más elusiva. Es un drama de la voz narrativa, y en todo caso, de la conciencia organizativa, es decir, del autor.
El luto humano es la primera novela de Revueltas donde el drama se manifiesta en plenitud, ésta presenta una serie de escrituras diferentes para cada plano de la estructura general de la novela. Estas diferentes escrituras incluyen, en el plano de los recuerdos dramáticos de los personajes, la escritura que hasta entonces había sido la más típica de revueltas: la escritura realista y denunciante, con una tendencia al desbordamiento en los momentos más atroces y negativos.
Revueltas, como notara Leopoldo Zea, era un “endemoniado”. Una especie de escritor comunista maldito, con la sensibilidad erudita del escritor racionalista y científico que sabe leer el mundo y la verdad histórica, impregnada por la convicción de la “inutilidad intrínseca de la vida”, la monstruosidad de todos los seres humanos, y la ausencia de un destino.
El luto humano, dibuja un drama profundo, que no está en la trama y los personajes, a pesar de que sus historias son en verdad dramáticas, sino en las estrategias literarias empleadas por Revueltas, la disposición de los elementos y las técnicas que sirven al escritor para encontrar la forma adecuada de comunicar una realidad extra literaria y cada vez más elusiva. Es un drama de la voz narrativa, y en todo caso, de la conciencia organizativa, es decir, del autor.
El luto humano es la primera novela de Revueltas donde el drama se manifiesta en plenitud, ésta presenta una serie de escrituras diferentes para cada plano de la estructura general de la novela. Estas diferentes escrituras incluyen, en el plano de los recuerdos dramáticos de los personajes, la escritura que hasta entonces había sido la más típica de revueltas: la escritura realista y denunciante, con una tendencia al desbordamiento en los momentos más atroces y negativos.
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Se ha dicho, en repetidas ocasiones, que la muerte es él tema central de la novela, pero quizá se trata más de una función que de un tema “Porque la muerte no es morir, sino lo anterior al morir, lo inmediatamente anterior”[3] Es decir, la muerte se presenta como una provocación: el autor trata de escribir, de narrar, los relatos posibles ante la inminencia de la muerte como lo ha señalado Edith Negrín “La tematización de la muerte tiene una importancia generadora en la escritura de José Revueltas” La muerte se presenta, entonces, en El luto humano como un agente actancial, un antidestinador, utilizando la terminología de Greimas.
Se ha dicho, en repetidas ocasiones, que la muerte es él tema central de la novela, pero quizá se trata más de una función que de un tema “Porque la muerte no es morir, sino lo anterior al morir, lo inmediatamente anterior”[3] Es decir, la muerte se presenta como una provocación: el autor trata de escribir, de narrar, los relatos posibles ante la inminencia de la muerte como lo ha señalado Edith Negrín “La tematización de la muerte tiene una importancia generadora en la escritura de José Revueltas” La muerte se presenta, entonces, en El luto humano como un agente actancial, un antidestinador, utilizando la terminología de Greimas.
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Una muerte constante, productiva, cuyo límite es el silencio, la asignificación. Un antidestinador cuya función es intensificar el desenlace inminente, pero que, al hacerlo, opera como una constante compañía a lo largo de la producción de la escritura para enfrentar y cuestionar los signos, para actuar contra el logos del lenguaje. Y por lo mismo, la muerte juega un papel dialéctico –que pareciera ser la intención del texto- si bien es un papel que contiene la amenaza de convertirse en absoluto.
Una muerte constante, productiva, cuyo límite es el silencio, la asignificación. Un antidestinador cuya función es intensificar el desenlace inminente, pero que, al hacerlo, opera como una constante compañía a lo largo de la producción de la escritura para enfrentar y cuestionar los signos, para actuar contra el logos del lenguaje. Y por lo mismo, la muerte juega un papel dialéctico –que pareciera ser la intención del texto- si bien es un papel que contiene la amenaza de convertirse en absoluto.
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Edith Negrín ha analizado anteriormente este proceso, concluyendo que la intención dialéctica de Revueltas se ve frustrada por el carácter metafísico y existencial de la oposición negativa, dando lugar a un desbordamiento de la negatividad que produce una progresiva clausura de las salidas esperanzadoras. Entre la paradoja y la dialéctica es el título que da a su libro y a este proceso como lo muestra la siguiente nota:
El análisis detallado permitió apreciar la importancia generadora de la paradoja en El Luto Humano. La paradoja, que se hace tangible en el nivel de la retórica y en los diferentes aspectos del funcionamiento textual, es la expresión de una visión del mundo trágica. La dinámica de esta novela está vinculada a la relación contradictoria, paradójica, de elementos que corresponden a dos concepciones filosóficas, una existencialista y otra marxista.[4]
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Edith Negrín ha analizado anteriormente este proceso, concluyendo que la intención dialéctica de Revueltas se ve frustrada por el carácter metafísico y existencial de la oposición negativa, dando lugar a un desbordamiento de la negatividad que produce una progresiva clausura de las salidas esperanzadoras. Entre la paradoja y la dialéctica es el título que da a su libro y a este proceso como lo muestra la siguiente nota:
El análisis detallado permitió apreciar la importancia generadora de la paradoja en El Luto Humano. La paradoja, que se hace tangible en el nivel de la retórica y en los diferentes aspectos del funcionamiento textual, es la expresión de una visión del mundo trágica. La dinámica de esta novela está vinculada a la relación contradictoria, paradójica, de elementos que corresponden a dos concepciones filosóficas, una existencialista y otra marxista.[4]
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La frase que contiene el sentido de la Estética de Hegel y que reza: “Llevar a la conciencia los supremos intereses del espíritu”, nos servirá para efectuar un optimo recorrido por los oscuros terrenos tanatológicos descritos por Revueltas.
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Tanto se ha hablado, a lo largo de la historia, sobre el fin de la vida y sus misterios que pareciera que nada nuevo puede decirse. Sin embargo, la libertad y el juego que forman parte de la literatura, como expresión artística, nos permiten la oportunidad de apreciar un fenómeno tan cotidiano como la muerte, no desde los lugares comunes, sino a través de la visión que permite la creación literaria, misma que rompe con todo coloquialismo, para elevar los conceptos más cotidianos a experiencias estéticas irrepetibles y antes nunca imaginables.
Tanto se ha hablado, a lo largo de la historia, sobre el fin de la vida y sus misterios que pareciera que nada nuevo puede decirse. Sin embargo, la libertad y el juego que forman parte de la literatura, como expresión artística, nos permiten la oportunidad de apreciar un fenómeno tan cotidiano como la muerte, no desde los lugares comunes, sino a través de la visión que permite la creación literaria, misma que rompe con todo coloquialismo, para elevar los conceptos más cotidianos a experiencias estéticas irrepetibles y antes nunca imaginables.
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“La muerte estaba ahí, blanca, en la silla, con su rostro.”[5] De esta forma comienza Revueltas su obra y nos presenta, sin preámbulos, al principal agente actante de ésta.
Muerte ineludible, mas sin embargo, temida. José Revueltas hace un recorrido por las yermas tierras del norte del país y nos muestra las diferentes facetas de la muerte, que, “Siempre esta a nuestra izquierda”[6] como mencionara Don Juan Matus, en Las enseñanzas de Don Juan de Carlos Castañeda.
“La muerte estaba ahí, blanca, en la silla, con su rostro.”[5] De esta forma comienza Revueltas su obra y nos presenta, sin preámbulos, al principal agente actante de ésta.
Muerte ineludible, mas sin embargo, temida. José Revueltas hace un recorrido por las yermas tierras del norte del país y nos muestra las diferentes facetas de la muerte, que, “Siempre esta a nuestra izquierda”[6] como mencionara Don Juan Matus, en Las enseñanzas de Don Juan de Carlos Castañeda.
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El autor, siempre atraído por la historia del México prehispánico, muestra a dos de sus personajes Adán y Natividad (que a la vez son personajes dialécticos) como “dos pedernales, piedras capaces de luz y fuego, pero al fin piedras dolorosas, oyendo su antiguo entrechocar, desde las primeras pisadas del hombre misterioso, del poblador primero y sin orígenes”[7]
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El autor, siempre atraído por la historia del México prehispánico, muestra a dos de sus personajes Adán y Natividad (que a la vez son personajes dialécticos) como “dos pedernales, piedras capaces de luz y fuego, pero al fin piedras dolorosas, oyendo su antiguo entrechocar, desde las primeras pisadas del hombre misterioso, del poblador primero y sin orígenes”[7]
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El tecpatl o pedernal era, en el México prehispánico, una piedra sagrada para los antiguos mexicanos, ya que con ella se llevaban a cabo los sacrificios rituálicos; dicha piedra que tenía la forma de un cuchillo, servia para sacar los corazones de los sacrificados, corazones que servían de alimento al Señor Tonatihu, ya que con este alimento podría enfrentar su recorrido por el inframundo y volver a brillar al día siguiente garantizando así la fertilidad de la tierra. La muerte como garantía de vida.
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Revueltas, el incansable critico social, utiliza una metáfora de la muerte para hacer notar la pasividad de los pobladores del país, en donde los muertos se confunden con los vivos: “Los muertos entierran a los muertos en este país” y a veces los superan: “Los muertos cobraban entonces una calidad viva superior. De pronto eran ya consagrados e inmortales. Y este país era un país de muertos caminando, hondo país en busca del ancla del sostén secreto.
Adán, personaje traicionero, vil y cobarde, encarna las armas sucias del gobierno que se presentan en éste bajo la figura del esquirol que rompe la huelga aún a costa de la vida de los dirigentes de ésta, es el encargado de matar a Úrsulo dirigente en turno de la huelga. Sin embargo, la muerte de Chonita hija del segundo, así como el desbordamiento de la presa, hacen que esta tarea se vea interrumpida y “la muerte, que los separaba, hoy los unía con su tregua silenciosa”. Así la muerte separa y une, es principio y fin, la eterna dialéctica.
La muerte se presenta de diferentes maneras en El Luto Humano pasa de ser la eterna conciliadora a tomar la forma metafórica de un reptil que nos remonta una vez más al México prehispánico y que permite una explosión poética de Revueltas:
La mariposa volaba con sus alas sin ojos y afuera la noche: era una víbora reptante, agrandándose sin cesar.
La muerte tomaba con frecuencia esa forma de reptil inesperado. Agredía a mansalva y agrandándose simplemente para dejar la mordedura y retroceder a su rincón húmedo. Una víbora con ojos casi inexpresivos de tan fríos, luchando, sujeta por el águila rabiosa, invencibles ambas en ese combatir eterno y fijo sobre el cacto doloroso del pueblo cubierto de espinas.[8]
Revueltas, el incansable critico social, utiliza una metáfora de la muerte para hacer notar la pasividad de los pobladores del país, en donde los muertos se confunden con los vivos: “Los muertos entierran a los muertos en este país” y a veces los superan: “Los muertos cobraban entonces una calidad viva superior. De pronto eran ya consagrados e inmortales. Y este país era un país de muertos caminando, hondo país en busca del ancla del sostén secreto.
Adán, personaje traicionero, vil y cobarde, encarna las armas sucias del gobierno que se presentan en éste bajo la figura del esquirol que rompe la huelga aún a costa de la vida de los dirigentes de ésta, es el encargado de matar a Úrsulo dirigente en turno de la huelga. Sin embargo, la muerte de Chonita hija del segundo, así como el desbordamiento de la presa, hacen que esta tarea se vea interrumpida y “la muerte, que los separaba, hoy los unía con su tregua silenciosa”. Así la muerte separa y une, es principio y fin, la eterna dialéctica.
La muerte se presenta de diferentes maneras en El Luto Humano pasa de ser la eterna conciliadora a tomar la forma metafórica de un reptil que nos remonta una vez más al México prehispánico y que permite una explosión poética de Revueltas:
La mariposa volaba con sus alas sin ojos y afuera la noche: era una víbora reptante, agrandándose sin cesar.
La muerte tomaba con frecuencia esa forma de reptil inesperado. Agredía a mansalva y agrandándose simplemente para dejar la mordedura y retroceder a su rincón húmedo. Una víbora con ojos casi inexpresivos de tan fríos, luchando, sujeta por el águila rabiosa, invencibles ambas en ese combatir eterno y fijo sobre el cacto doloroso del pueblo cubierto de espinas.[8]
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Así la muerte ocupa los principales signos de la conducta humana y animal, en fin de todo lo que tiene vida o movimiento como el agua del río desbordado: “Y con la forma de agua se oyó como la muerte iba caminando del otro lado del muro”
Muerte conciliadora, muerte reptil, muerte agua, gente sin vida que entierra a sus muertos en un país de muertos.
Así la muerte ocupa los principales signos de la conducta humana y animal, en fin de todo lo que tiene vida o movimiento como el agua del río desbordado: “Y con la forma de agua se oyó como la muerte iba caminando del otro lado del muro”
Muerte conciliadora, muerte reptil, muerte agua, gente sin vida que entierra a sus muertos en un país de muertos.
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En El Luto Humano también se presenta a la muerte como la constante dialéctica del eterno retorno, que encierra la paradoja y el resultado de la conciencia de la muerte como toda síntesis de vida: “Era el sueño que ya rompía toda relación anterior; era el nacimiento de la muerte, del manantial que brota, nuevo, eterno, sin que antes haya existido otra cosa, y aquí, en la muerte sin pasado, se crea todo, para todo, también, terminar” Bajo la óptica de una dialéctica hegeliana la vida sería presentada como la tesis, la muerte seria la antítesis y la conciencia que se adquiere del trayecto de la una hacia la otra la adaptaríamos como la síntesis, enriquecida sólo desde la conciencia de la muerte como el final de todo comienzo. No para siempre aquí.
En El Luto Humano también se presenta a la muerte como la constante dialéctica del eterno retorno, que encierra la paradoja y el resultado de la conciencia de la muerte como toda síntesis de vida: “Era el sueño que ya rompía toda relación anterior; era el nacimiento de la muerte, del manantial que brota, nuevo, eterno, sin que antes haya existido otra cosa, y aquí, en la muerte sin pasado, se crea todo, para todo, también, terminar” Bajo la óptica de una dialéctica hegeliana la vida sería presentada como la tesis, la muerte seria la antítesis y la conciencia que se adquiere del trayecto de la una hacia la otra la adaptaríamos como la síntesis, enriquecida sólo desde la conciencia de la muerte como el final de todo comienzo. No para siempre aquí.
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La muerte en El luto tiene esa importancia de acción-personaje gracias a una técnica narrativa novedosa en ese momento de la literatura mexicana. Técnica que le resultó un poco cara a Revueltas a partir de la mencionada novela, y que madurará plenamente en Los Días Terrenales, su utilización en El Luto es aún un ejercicio experimental y audaz. Se trata de confundir las voces de narrador y personaje, efecto que provoca la constante contención y desbordamiento de la muerte que afecta tanto a los personajes, como a las reflexiones del narrador.
La muerte en El luto tiene esa importancia de acción-personaje gracias a una técnica narrativa novedosa en ese momento de la literatura mexicana. Técnica que le resultó un poco cara a Revueltas a partir de la mencionada novela, y que madurará plenamente en Los Días Terrenales, su utilización en El Luto es aún un ejercicio experimental y audaz. Se trata de confundir las voces de narrador y personaje, efecto que provoca la constante contención y desbordamiento de la muerte que afecta tanto a los personajes, como a las reflexiones del narrador.
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La voz narrativa pasa continuamente de informar de tercera persona sobre los pensamientos de un personaje, a pensarlos por el personaje. Al hacerlo, en momentos resulta imposible saber a quién atribuir una oración dada. Sin embargo, el léxico y calidad literaria, por mencionarlo de una forma, de estos mismos pensamientos, hace evidente que se trata de interpretaciones del narrador del pensamiento de los personajes, campesinos humildes, lo que lleva el peligro de una apropiación por parte de la voz narrativa de los mismos: el demiurgo se hace evidente y la muerte su constante compañera.
La voz narrativa pasa continuamente de informar de tercera persona sobre los pensamientos de un personaje, a pensarlos por el personaje. Al hacerlo, en momentos resulta imposible saber a quién atribuir una oración dada. Sin embargo, el léxico y calidad literaria, por mencionarlo de una forma, de estos mismos pensamientos, hace evidente que se trata de interpretaciones del narrador del pensamiento de los personajes, campesinos humildes, lo que lleva el peligro de una apropiación por parte de la voz narrativa de los mismos: el demiurgo se hace evidente y la muerte su constante compañera.
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De ahí las no pocas críticas respecto a la falta de separación entre la voz narrativa y los personajes en los textos literarios de Revueltas. Sin embargo, bien o mal, se trata evidentemente de una estrategia deliberada, no de una torpeza técnica. Estrategia cuyo efecto es el producir una voz narrativa que si bien no cede sus privilegios de narrador omnisciente, se sitúa ambiguamente desde los personajes, como si éstos la produjeran y no existiera en sí misma: Producida por los hechos, la voz narrativa intenta una contemporaneidad con ellos.
De ahí las no pocas críticas respecto a la falta de separación entre la voz narrativa y los personajes en los textos literarios de Revueltas. Sin embargo, bien o mal, se trata evidentemente de una estrategia deliberada, no de una torpeza técnica. Estrategia cuyo efecto es el producir una voz narrativa que si bien no cede sus privilegios de narrador omnisciente, se sitúa ambiguamente desde los personajes, como si éstos la produjeran y no existiera en sí misma: Producida por los hechos, la voz narrativa intenta una contemporaneidad con ellos.
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Existe en Úrsulo una ideología difusa, un cierto marxismo mal asimilado que aprendió de Natividad, el héroe marxista asesinado por Adán, que no logra transformar la naturaleza de sus pasiones. Como micro propietario, su pasión esencial es la posesión (de la tierra, de su mujer, de su hija, etc.) En Cecilia, ex mujer de Natividad y mujer ahora de Úrsulo, existe, en cambio, la memoria de su amor pleno pero fugaz con Natividad, si bien conserva una ideología errónea por su religiosidad católica y mexicana. Su entrega a Úrsulo, en la que buscó la sustitución del amor perdido, resulta al verse inmersa en una pasión posesiva, un ultraje, que la llena de odio contra sí misma, por haberse entregado, y contra Úrsulo. Hay entonces un desfase entre ideología y deseo. Los deseos profundos de plenitud e intensidad entre Cecilia y Úrsulo, se canalizan a través de un proyecto fallido, cuyo producto, en este caso, Chonita la primera muerta, resulta enfermo. La muerte del producto defectuoso deja los impulsos de deseo en un estado intenso pero solitario, que impide que el proyecto conjunto de Cecilia y Úrsulo sea cancelado y que en cambio se replantee en términos cada vez más absurdos –ahora será el cadáver de Chonita el objeto de la disputa-. Esto genera una nueva búsqueda de una salida, sin otra guía que las propias pasiones enervadas y buscando un camino sobre un mundo que parece agonizar y que de antemano les muestra, que aunque logren salvar la vida su proyecto conjunto, representado por el cadáver de la niña, ya está muerto, y el único camino posible es el punto de partida. Este proyecto vacío constituye la continuidad del plano presente de la obra. Aunque este plano no define de ninguna manera la totalidad de la novela, instala en su seno una maquinaria poética que ya sólo puede crecer en intensidad, pues todo significado en este mundo resulta ilusorio, un error más que se disuelve ante la similitud absoluta del todo con la muerte, en el mundo de Dios, Dios en la tierra. Pero persisten, como único elemento propositivo, los efectos de una poética de la muerte, intensa.
Existe en Úrsulo una ideología difusa, un cierto marxismo mal asimilado que aprendió de Natividad, el héroe marxista asesinado por Adán, que no logra transformar la naturaleza de sus pasiones. Como micro propietario, su pasión esencial es la posesión (de la tierra, de su mujer, de su hija, etc.) En Cecilia, ex mujer de Natividad y mujer ahora de Úrsulo, existe, en cambio, la memoria de su amor pleno pero fugaz con Natividad, si bien conserva una ideología errónea por su religiosidad católica y mexicana. Su entrega a Úrsulo, en la que buscó la sustitución del amor perdido, resulta al verse inmersa en una pasión posesiva, un ultraje, que la llena de odio contra sí misma, por haberse entregado, y contra Úrsulo. Hay entonces un desfase entre ideología y deseo. Los deseos profundos de plenitud e intensidad entre Cecilia y Úrsulo, se canalizan a través de un proyecto fallido, cuyo producto, en este caso, Chonita la primera muerta, resulta enfermo. La muerte del producto defectuoso deja los impulsos de deseo en un estado intenso pero solitario, que impide que el proyecto conjunto de Cecilia y Úrsulo sea cancelado y que en cambio se replantee en términos cada vez más absurdos –ahora será el cadáver de Chonita el objeto de la disputa-. Esto genera una nueva búsqueda de una salida, sin otra guía que las propias pasiones enervadas y buscando un camino sobre un mundo que parece agonizar y que de antemano les muestra, que aunque logren salvar la vida su proyecto conjunto, representado por el cadáver de la niña, ya está muerto, y el único camino posible es el punto de partida. Este proyecto vacío constituye la continuidad del plano presente de la obra. Aunque este plano no define de ninguna manera la totalidad de la novela, instala en su seno una maquinaria poética que ya sólo puede crecer en intensidad, pues todo significado en este mundo resulta ilusorio, un error más que se disuelve ante la similitud absoluta del todo con la muerte, en el mundo de Dios, Dios en la tierra. Pero persisten, como único elemento propositivo, los efectos de una poética de la muerte, intensa.
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(C)René Correa.
Ensayo publicado originalmente en LA ESQUINA DEL LUNATICO
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[1] Conferencia dictada durante el Coloquio-Homenaje: José Revueltas, Los días terrenales, realizado en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, de la UNAM en noviembre de 2004.
[2] Nezahualcóyotl, “Canto de la huida”. Versión de Miguel León-Portilla.
[3] Revueltas. P. 12
[4] Negrín. P. 295
[5] Revueltas. P. 11
[6] Castaneda. P. 47
[7] Revueltas. P. 21
[8] Revueltas. P. 35
BIBLIOGRAFÍA:
HEGEL, Georg Wilhelm Friedrich. Lecciones de estética. Barcelona, Península, 1983
NEGRÍN, Edith. Entre la paradoja y la dialéctica: una lectura de la narrativa de José Revueltas : literatura y sociedad . México: El Colegio de México, Centro de
Estudios Lingüísticos y Literarios: UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, 1995.
PAZ, Octavio. El Laberinto de la soledad. México, F. C. E., 1997.
REVUELTAS, José. El luto humano. México, Era, 1973.
RULFO, Juan. Pedro Páramo. México, F. C. E., 1985.
ZEA Aguilar, Leopoldo. Descubrimiento e identidad latinoamericana. México, UNAM, Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos, 1990
[1] Conferencia dictada durante el Coloquio-Homenaje: José Revueltas, Los días terrenales, realizado en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, de la UNAM en noviembre de 2004.
[2] Nezahualcóyotl, “Canto de la huida”. Versión de Miguel León-Portilla.
[3] Revueltas. P. 12
[4] Negrín. P. 295
[5] Revueltas. P. 11
[6] Castaneda. P. 47
[7] Revueltas. P. 21
[8] Revueltas. P. 35
BIBLIOGRAFÍA:
HEGEL, Georg Wilhelm Friedrich. Lecciones de estética. Barcelona, Península, 1983
NEGRÍN, Edith. Entre la paradoja y la dialéctica: una lectura de la narrativa de José Revueltas : literatura y sociedad . México: El Colegio de México, Centro de
Estudios Lingüísticos y Literarios: UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, 1995.
PAZ, Octavio. El Laberinto de la soledad. México, F. C. E., 1997.
REVUELTAS, José. El luto humano. México, Era, 1973.
RULFO, Juan. Pedro Páramo. México, F. C. E., 1985.
ZEA Aguilar, Leopoldo. Descubrimiento e identidad latinoamericana. México, UNAM, Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos, 1990
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Esta novela la puedes encontrar de manera gratuita, al tramitar tu credencial de lector, en la Biblioteca “Fray Servando Teresa de Mier” ubicada en Zuazua 655 sur, Manoplaza. Centro de Monterrey. Otra biblioteca accesible en el centro de Monterrey es la Felipe Guerra Castro, mejor conocida como La Ciudadela en Juárez y Jerónimo Treviño, igualmente tramitando tu credencial que no tiene costo.
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