ARTICULO Marzo 2007
INTRO.-
Desde hace algún tiempo, no es secreto para nadie, el Metal se vende como una de tantas virtudes que ha traído el “Libre mercado”, bendiciones para quienes se llevan el billete. De género underground, bandas representativas se presentan en el mismo escenario que Paulina Rubio o Luis Miguel… Todo sea en pos de la “tolerancia” y la “pluralidad” propias de la democracia occidental, siempre y cuando, -por su puesto- el chingado desmadrito no vaya mas allá de una simple moda puberta más…
Será acaso ésta la inevitable consecuencia de la articulación de poderes que todos los géneros, subgéneros o contracorrientes culturales que caen en el vicio capitalista terminan convirtiéndose en inofensivas burlas de sí mismas (?'?)… Hoy, ya no se sabe quién es más pesado, si Belinda u Ozzy Osbourne, quién es más payaso Marilyn Manson, Cradle of Filth o los Payasonicos. Sencillamente el diablo ya no perturba, divierte (sencillamente el diablo ya no da miedo, da risa). Indagar sobre la muerte y la existencia son sandeces hábilmente resueltas por gente pacífica, bonita y optimista que siempre tiene la razón y las respuestas: “Vivimos en el mejor de los mundos posibles”[1]. La Anarquía pasó a formar parte del discurso futbolero mexicano junto al icóno que le esta tumbando las ventas a Hello Kitty y a Micky Mause, Ernesto Che Guevara. Y para qué hablar del folklore y el nacionalismo si lo que esta de moda es ser “global”, un ciudadano del mundo. El panteón pagano de cada pueblo es un tema de chicos Forum[2]: su práctica es propia de aborígenes ignorantes, por los que hay que sentir caridad.
Se ha agotado el siglo y nos toca vivir en una sociedad cuya capacidad de reflexión se agota en si misma, y en donde siendo parte de esa esterilidad nos agota por defecto y entonces ya somos pose, ya somos producto de las modas, ya somos objetos de mercadeo, ya su pinche burla. Entonces no sobra, falta preguntarse si acaso el Metal es un asunto de moda o es un modus vivendi; de música como mero entretenimiento –vicio de la plusvalía-, o de arte contestatario a los patrones sociales establecidos llámense morales, religiosos, económicos, culturales o todos juntos… Creo que más de uno coincidimos en que el Metal es mucho más que música para las masas y pose estrafalaria de actualidad.
For ever Caca-Cola ...El Metal es música, es arte. Y según sabemos, el arte es una manifestación propia de los hombres, una manifestación que denota humanidad per se las circunstancias particulares de un individuo o de un pueblo entero. Incluso sea, tal vez, el ser-artístico mejor referente de humanidad que el ser-social o político pues la “capacidad de organización social” igualmente la poseen las hormigas, los topos, los perros y los gatos del barrio, y hasta las células. Ahora bien, las manifestaciones artísticas se relacionan necesariamente con la sociedad porque aunque artístico también político. De lo individual inmerso en lo colectivo, en donde el arte supone intelectualidad y en donde el artista necesariamente refleja el florecimiento, el esplendor, la crisis o la decadencia de su tiempo. Y, que como individuo consciente toma una postura, una tendencia, una propuesta –definida o no- para su propia trascendencia artística, humana: La disposición o la disidencia ante el patrón cultural-social en boga.
En este sentido, desde siempre, desde sus inicios, el Rock (de donde sabemos ha “evolucionado” directamente el Metal) ha sido precisamente esa disidencia musical, cultural, social. El Rock emergió por gente negra a la que se le negaba el derecho a la existencia civil [3]. Posteriormente fue género cultivado por un sin fin de influencias todas encaminadas por la misma brecha: callejero y disidente, pero el mérito por haber roto el esquema, por haber propuesto el ritmo rebelde y callejero antes que cualquiera es de los negros norteamericanos de 1950. Mérito que en poco tiempo fue usurpado por un blanco que se hacía llamar “el Rey del rock”, de un rey que ya en decadencia al visitar la Casa Blanca en diciembre de 1970, susurraba al presidente Nixon la "mala influencia" de las drogas en el Rock y el "peligro político" que representaban algunos músicos que incitaban públicamente a sus seguidores a declararse en contra de la Guerra de Vietnam. Pero eso es historia que no nos interesa describir por ahora, sino más bien divagar algunas ideas con respecto al Metal que es lo que nos tiene aquí... Esto, por tener que hablar del génesis vagamente.
Ahora bien, hay un asunto que me ha tenido meditabundo últimamente, y es que mientras el Black Metal ha tendido hacia lo melódico, el rock-pop ha recurrido a los acordes agresivos. (Him, Moderatto). Y aclaro aquí en cuanto al término “rock-pop” que de hecho les hacemos el favor de llamarles “rock” porque ahora a cualquier chingadera se le llama Rock. No se diga en el Metal en donde los jotitos se excusan detrás del Goth, el cual desde hace mucho algunos dejamos de considerarlo Metal.
Entonces, ¿en dónde radica la densidad como tal de un género?, ¿en dónde radica la originalidad de una banda o género en particular?: ¿En la música?, ¿en las líricas?, ¿en la propuesta estética visual…? (me refiero al performance). Desde mi perspe
ctiva son todos los elementos posibles sin perder de vista el contenido, siempre el contenido, ya sea simbólico o textual, que va desde las poéticas blasfemias vociferadas con el más puro y genuino sentimiento de odio, de rencor, de melancolía, de evocación a tiempos épicos aun cuando las blasfemias las manifieste una voz soprano o una voz gutural. Aunque al mismo tiempo la voz actúa como aspecto simbólico importante para la definición de la propuesta estética musical de cada banda. En el sentido estético visual, personalmente prefiero un performance con cabezas de marrano a los trajecitos de Barbie Fairytopia de Within Temptation.
En el arte los valores estéticos están supeditados, digamos, por la prioridad de las composiciones particulares que del mundo tiene cada artista.
Propuestas musicales con contenido bien pensado es la única propuesta contra cualquier propuesta comercial-arribista-posser… Porque la aportación genuina, incluida la del mejoramiento o superación a una determinada banda o género se da entre igualdad demoníaca, entre igualdad de conciencias, entre consecuentes. Nunca entre hocicones, maricas o trendies. Cerdos–usureros-arribistas que siempre han estado ahí sirviéndose de las circunstancias... otrora fueron esto, ora aquello otro y mañana según dónde se generen mayores dividendos o favores. Hay también los que llegaron para llenarse los bolsillos gracias a las virtudes integracionistas de las democracias modernas patrocinadas principalmente por Coca-Cola (aunque la idea original fue del Vaticano).
Este tipo de situaciones son el agente principal que mandan todo movimiento a la mierda pues jamás se ha tenido como prioridad aportar y cultivar de manera genuina al Metal. A lo que pretendo llegar con esto es, podría decirse, a una apología de la experimentación melódico-sinfónica que desde mi punto de vista no ha sido el principal causante de la comercialización del Metal como algunos suponen. Aunque hay que reconocer, sí lo volvió sumamente vulnerable al arribismo de muchas bandas tan estúpidas como HIM o Creadle of Filth, Moonspell por citar claros ejemplos, o con el apendejamiento de bandas como Samael, Immortal, Satyricon cuyos grandes logros musicales son básicamente tarolazo tras tarolazo, o la tendencia de las cursi-porquerías que se veían venir con Lacrimosa y Therion.
Vaya pues, para el verdadero artista la generación de dividendos económicos nunca será la prioridad. El verdadero artista vive para el arte y no del arte. El verdadero artista siente el arte que crea y por eso es fiel a su ideal de belleza llevándolo hasta las últimas consecuencias, aun y cuando para el pensamiento predeterminado eso no sea arte como sucede con el Death -la vieja escuela- o el Gore que reivindican un sentido genuino de la estética de lo grotesco. (Porqué no). Lo que verdaderamente no es arte es lo que se copia a manera de plagio, cuando se propone una tendencia musical de forma genuina y arriban a ella un sin fin de pendejos para vivir de esa propuesta ya trabajada, ya cultivada, convirtiéndola de inmediato en “moda”. Otra vez por ejemplo HIM, Manson, Cradle of Filth, etc. ... Como ya hemos dicho.
Con esto me despido, espero en otra ocasión poder discutir eso de la voluntad de la banda y la decisión del Manager, -de la firma representante- que ha llevado a la desgracia a más de una agrupación… O en todo caso a los que nos resistimos a integrarnos a los patrones de mercado supuestamente "alternativos". Vean nada más el Café Iguana en Monterrey: Circo de pendejos.
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[1] Sátira de Voltaire para Leibniz, en “Cándido o del optimismo”.
[2] Forum Universal de las Culturas Monterrey 2007
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